domingo, 4 de octubre de 2015

Si te pienso

Si te pienso no puedo
evocarte como eres.

Es sólo cuando hundo
mi atención en el mundo
-mi olvido en ti-:
en la inquieta serenidad
de la ondulante meseta del océano,
en el viento que, vestido
con los verdes jirones
que a las palmeras mendiga,
recubre su invisible desnudez,
trayéndome dulcísimos
presentes de sus viajes:
aromas:
frutos maduros del que se desprende
la semilla milagrosa del recuerdo;

es sólo cuando, de súbito,
sin yo pedirlo -por no pedirlo-,
emerges del géiser del olvido,
es sólo entonces
que puedo verte como eres,
entera,
claramente.

Al modo de la muerte,
es cuando no te espera que visitas,
vestida de sorpresa,
a este inhábil, indomable,
ajeno pensamiento.

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